Cuéntatelo en positivo

Tras el Post de “Carta a Ángela”, llegaron muchos comentarios sobre lo ilusos que éramos, lo difícil que era convivir con una persona con este síndrome y hasta hablaron de abusos sexuales, cosa que ya me hizo ponerme en alerta y recapacitar si era necesario hablar de estas cosas en el blog de una niña de dos años recién cumplidos.

Pero tampoco podemos ponernos una venda en los ojos y pensar que todo el mundo está tan feliz como las familias que conocemos con sus hijos con síndrome de Down. Es bueno conocer las experiencias y aprender de las mismas, pero nunca nos deben influenciar y hacer creer que no podemos tener altas expectativas.

Como siempre ha dicho el Dr. Florez, gran conocedor del Síndrome de Down y padre de una muchacha excepcional como es Miriam (a la que tengo el gusto de conocer), hay que tener altas expectativas pero siempre con los pies en el suelo. Y eso hacemos nosotros.

Lo que sí no vamos a consentir es que comparen a niños que están recibiendo atención temprana desde los 20 días de vida, una educación enfocada a aprovechar su potencial al máximo y que realizan actividades como cualquier otro niño con adultos que han permanecido en casa consentidos, sin educación o institucionalizados. Ni podemos ni debemos, por respeto a unos y a otros.

Tampoco vamos a aguantar que nos digan en nuestra cara lo caro que sale sacar adelante a nuestros hijos, y que deberíamos haberlos eliminado por el bien común. Bajo esta premisa, eliminemos a los fumadores, los bebedores, todas las personas que tienen cualquier dolencia crónica… y quedarán en la tierra 3 gatos(obviamente, estoy tratando de ser irónica)

No pretendo quitar verdad a las experiencias que nos han comentado. Me dan muchísima pena, y siento mucho que, como Eloy expresó, estas familias hayan visto a sus familiares con unas gafas feas y con cristales rotos.

Pero nosotros vivimos de otra forma. Vivimos en positivo, siempre lo hemos hecho desde antes que llegara Silvia a nuestras vidas, y vivimos en positivo porque sabemos que la vida depende mucho de cómo te la cuentes.

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