Sobre Heroínas, Ovarios y Locas Diversas

Freya_by_PenroseLa gran Carmen Saavedra publicó el pasado 28 de enero un enorme Post, “Las locas de aquí y ahora“, en el que hablaba cómo la historia nos coloca a cada uno en su sitio y que lo que vemos como marcianadas del pasado no son muy diferentes a lo que ocurre aquí y ahora con las personas con discapacidad y/o diversidad funcional.

Lo triste es que, por cada mensaje de apoyo, de entender al prójimo, de sentir esta sensibilidad que tantas veces denunciamos que escasea, existen 10, 20 mensajes en los que se nos recuerda lo que la sociedad piensa sobre nuestros hijos y su lugar en el mundo.

Y precisamente no es es en la misma sociedad.

Lamentablemente, lo que denuncia Carmen a través de diferentes post en los que muchos padres justifican y casi denuncian que el lugar de nuestros hijos es “otro lugar”. Uno en el que “seguro van a estar bien, porque están entre los suyos, con las atenciones que ellos necesitan…”, etc etc porque hay que ir en plan buen rollista pero, por supuesto “no junto a los demás que se tienen que ganar la vida y tener unos estudios, no como ellos”.

Vuelvo a poner la frase, esta literal:

Los demás niños tienen que aprobar unas asignaturas para defenderse en la vida, mientras a ese niño nadie le pide estudios”

¿Quien es tan ruín como para pensar así? ¿Quién se ve con derecho a decidir si mi hija tiene derecho a estudiar?

Otra frase es mucho peor:

Ojo, que no le mando a la cámara de gas, sólo a un colegio distinto adecuado para él y donde aprenderá más, creo yo…”

Faltaría más, al menos no me la mata…

Hace unos meses, pregunté a unas mujeres sobre lo que pensaban sobre las madres con hijos con Síndrome de Down. Lo primero que todas me decían es que éramos heroínas, mujeres con ovarios tremendos, casi superwomans a las que el destino nos había emplazado a vivir una experiencia en la que teníamos que ser prácticamente Freyas…. Diosas entre los mortales que tenían que sobrevivir a una situación dramática.

Y el problema es que yo no me veo así. Yo me veo una mujer corriente, con un trabajo, con un marido, y con una hija que se llama Silvia.

Lo único que diferencia a mi hija de una niña de su clase es que ha nacido con un cromosoma extra, pero comer come lo mismo, tiene los mismos materiales en clase y está con la misma profesora.

Así que, vuelvo al origen del problema: ¿qué hacemos mal, que comunicamos mal, para que nos vean así y, lo que es peor, para que consideren a nuestros hijos como seres no humanizados?

¿Cómo la sociedad se ve capaz de ser tan sumamente inhumana, que siempre está solicitando apartar al diferente?

En vez de unirnos todos, solicitar los recursos – que favorecen a TODOS LOS NIÑOS, no solo a los que necesitan el extra – y quejarnos sobre estos sistemas educativos que machacan al que no está en “lo normal”… mejor quitamos de enmedio a los que supuestamente sobran y aquí paz y luego gloria.

Y ante este panorama… nos dan energía para seguir concienciando. Porque si esta gente (no los califico de humanos ni de personas) se quejan, es porque nuestros hijos están ahí.

Porque si estos seres con patas se expresan en estos términos, los cosificados son ellos que no tienen la mente para pensar y adquirir conocimiento.

Hay una maravillosa frase : “ladran, luego cabalgamos” (fe de erratas: no pertenece al quijote, sino a Goethe)

Así que hay que seguir siendo locas. Mucho.

Hay que seguir siendo madres y padres. Aún más.

Y hay que seguir estando incluidos en la sociedad. Definitivamente, es la manera de que, en el futuro, vean marciano lo que ocurre hoy con las personas diversas.

 

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