Good Vibrations

Hay gente, lugares, eventos, que te dan buen rollo, como cantaban los Beach Boys, “Good Vibrations”

El pasado sábado fuimos a tomar un café a Ávila, ya que era allí el encuentro anual de familias de Down España y recorriendo 100 kms vimos a gente que la tenemos a 500 o 600.

La verdad es que, cuando hay gente estupenda, gente buena de verdad, con los pies en el suelo pero sin perder de vista el cielo, vienes con buena energía y mejor humor, y eso es lo que siempre nos pasa cuando estamos con gente como mis chicas gaditanas y la gallega que parece andaluza de toda la vida.

Hablamos de cosas relacionadas con nuestros hijos, de temas mucho más mundanos como la crisis o el futuro; pero, sobre todo, hablamos como personas, de tú a tú, sin ningún tipo de censura ni cortapisa por parecer “políticamente correcto”. Es lo bueno de hablar con gente que aprecia la sinceridad.

Así que pasamos un rato divertido, viendo como una elementa de 6 años me pedía que le dijera a la de 9 que “era un bebé y necesitaban que la cuidaran”, que la de 9 paseaba a la de 3 – mi retoño – pendiente de que no le pasara nada, de pasear por Ávila y ver chavales con SD de todas las edades hablando de sus cosas, riéndose, paseando, mostrando que son personas y que disfrutan de la vida como sus hermanos y familiares.

Empezar la semana con un chute de optimismo siempre está bien, pero si encima es con una dosis extra de futuro… mucho mejor!

Tejiendo la capa

Me escribía el otro día la fabulosa Isabell Pazos un cuento precioso sobre el Libemor, una capa invisible que los padres y familiares tejemos a nuestros hijos y, dependiendo de como lo hagamos, será más fuerte o menos lustrosa.

La metáfora del cuento es una buena manera de explicar que es lo que estamos dejando a nuestros niños para el día de mañana, aquellos en los que tendrán que valerse por sí mismos y ser independientes.

Mirando a cómo esta articulada la sociedad de hoy, y cómo pinta la del mañana, cualquier individuo puede verse desvalido si esta capa no está bien creada. Estamos en una estructura muy competitiva, hecha solo para los auto denominados “los mejores”, y cualquiera de nuestros hijos pueden verse fuera sin mucho esfuerzo.

Es por esto que nosotros la capa que tenemos que tejer debe ser doblemente resistente :), pero también debemos hacer a Silvia participe de su capa, de que también tiene que dar puntadas para fortalecerla, y ser la familia en conjunto los creadores de este entorno que favorezca su desarrollo como adulta el día de mañana.

Estábamos viendo ejemplos de personas con SD que manifiestan su mayoría de edad, que no deben tratarse les como a niños y que desean y exigen los mismos derechos que sus congéneres de la misma edad. Estas personas tienen una capa bien construida y resistente a todos los embates, o al menos a la mayoría de ellos.

Nosotros somos los que determinaremos el grosor, la calidad y hasta el color de esta Libemor, de este manto de seguridad -que no protección- que dé a nuestros hijos (con y sin discapacidad) la fuerza para dirigir su vida en el futuro.

Así me veis, tejiendo la capa. A veces con agujeros que tendrán que ser remendados, pero la crianza no es una máquina de tricotar, son dos agujas que de vez en cuando se saltan un punto.

Pero nadie ha pedido una capa perfecta 🙂