2 de octubre – Gracias a ti…

Gracias a ti, hemos podido conocer a gente maravillosa forjada en la madurez del sufrimiento.

Gracias a ti, he conocido nuevas facetas de tu mamá por las que la quiero aún más.

Gracias a ti, he vuelto a cantar y ahora te dedico mis mejores canciones.

Gracias a ti, soy más madrugador y valoro más mis horas de sueño.

Gracias a ti, ya no soy Eloy, sino el “papa de” y eso me enorgullece porque tú eres lo más bonito.

Gracias a ti, soy más maduro, más tolerante y más sensible con la diversidad (y lo que me queda por aprender).

Gracias a ti, cada día me doy cuenta de que el amor es lo que mueve el mundo, aunque muchas veces nos empeñemos en darle la espalda.

Gracias a ti, mi niña guapa, por sacar lo mejor de mí.

31 for 21 – Gracias.

Cuando Silvia apenas tenía un par de meses, la llevamos a varios sitios para apoyarla en lo que necesita para su desarrollo. Uno de ellos fue un centro de musicoterapia que hay cerquita de nuestra casa. Recuerdo muy bien ese primer día en el que presentamos a Silvia a la chica de recepción y, un poco más tarde, la vio también una de las estimuladoras. Entonces, nosotros estábamos muy tristes y muy sensibles porque aún no habíamos aceptado lo especial que es Silvia y nos preguntábamos ansiosos si aquella terapia musical podría arreglar las neuronas de nuestra nena. 

Esa primera vez nos trataron fenomenal, nos explicaron en qué consistía la musicoterapia y el resto de las actividades del centro y nos invitaron a ir con Silvita a probar cuando quisiéramos.

Unos meses más tarde, empezamos a llevar a Silvia al centro y, con el paso del tiempo, aquella chica de la recepción, la estimuladora y la musicoterapeuta (que no estaba el primer día) se han convertido en referentes para nosotros, tanto por su profesionalidad como por su calor humano.

Podría contaros miles de anécdotas sobre ellas, sobre la alegría y la  ternura con que reciben a Silvia cada vez que la ven entrar por la puerta, sobre la ilusión y la entrega con la que trabajan, sobre su amabilidad, su buen hacer y todo el cariño que nos muestran día a día.

Nosotros somos unos padres luchadores capaces de llevar a Silvia donde haga falta para que reciba lo que necesita, pero desde aquí os digo, que jamás la hemos llevado a un sitio mejor que el centro de musicoterapia. Y es que las chicas de las que os hablo, aparte de trabajar estupendamente y darnos mucho cariño, con sus gestos, sus palabras y su actitud siempre positiva, siempre nos han aportado fuerza e ilusión para seguir adelante en esta carrera de fondo que es educar a un niño con discapacidad.

Chicas, no tengo palabras para agradeceros lo mucho que nos dais y lo llenos que nos marchamos en cada sesión. Siempre nos dicen que Silvita es una niña feliz y, en gran parte es gracias a vosotras y a toda la energía que nos dais.Estar una hora en vuestro centro es como irse una semana de vacaciones. Lo pasas fenomenal y encima vienes con las pilas cargadas.

Ya no me enrollo más. Personas así son las que quiero tener cerca en el camino de la vida para seguir disfrutando de todo lo que me enseñáis.

Os mando un besazo muy grande a las tres y, sobre todo, os vuelvo a dar las gracias.

 

Eloy

 

31 for 21 – Nadie nos enseña.

Nadie nos enseña a convivir con la discapacidad, ni en la escuela, ni en la mayoría de nuestras familias (a menos que el tema nos pille de cerca porque uno de nuestros seres queridos tenga una discapacidad)
Desde pequeños, vemos a las personas con discapacidad como esos seres extraños con los que ocasionalmente nos topamos por la calle y que nos producen una mezcla de compasión, rechazo y confusión (estas tres emociones se darán en mayor o menor grado según la historia de cada uno y su grado de empatía, sensibilidad y madurez)
Nadie, repito, nos enseña en qué consiste la discapacidad ni a ver a quien la tiene como alguien cercano a nosotros, a fijarnos en su valía y en sus capacidades y no en sus posibles limitaciones. Por eso muchos dudamos en ayudar a una persona invidente cuando está a nuestro lado porque no sabemos cómo reaccionar, qué sentir y porque tampoco sabemos muy bien cómo reaccionará él a nuestra ayuda (si con enfado o indignación) Nuestro miedo a que el “discapacitado” rechace la ayuda que le brindamos es un reflejo del rechazo que nosotros sentimos hacia él.
Sin embargo, y a pesar de todo lo anterior, cuando la discapacidad entra en nuestra vida nos llevamos las manos a la cabeza al ver cómo mucha gente reacciona con compasión, rechazo o confusión. Nos sentimos tan heridos por esas reacciones que juzgamos al otro y lo tachamos de cruel o insensible olvidando que, hasta no hace tanto, también nosotros sentíamos algo de lo que siente él cuando ve a nuestros hijos.

A veces observo miradas y actitudes hacia mi niña que me duelen y que sacan lo peor de mí pero, en esos momentos, tengo que recordar que esas actitudes siempre son fruto del prejuicio y de la ignorancia, los mismos que yo tenía antes de nacer Silvia. Por eso, antes de juzgar y cabrearme, es mejor que intente aportar mi granito de arena para educar a los demás, para que se sientan cómodos cerca de la discapacidad, para que vean más allá de las apariencias y se den cuenta de que a todos los seres humanos nos une mucho más de lo que nos diferencia.

Hay mucho trabajo por hacer para que nuestra sociedad sea capaz de acoger toda la diversidad humana sin importar etnia, origen, condición o capacidades. Yo lo hago siempre que puedo con las familias con que trabajo, con los chavales de mis grupos de preadolescentes, con mis colegas escritores, con todo el que pillo por banda pero, sobre todo, conmigo mismo para no caer en los errores que a veces me dan ganas de juzgar.

Los Reyes Magos de este año.

Hoy ha sido una mañana feliz. Como todos los años, los niños de la casa se han asomado al salón y han corrido a abrir sus regalos. Silvia, que aún no sabe en qué día vive, se ha limitado a sentarse en la alfombra y a toquetear el envoltorio de los juguetes. Antes de que abriéramos todos los regalos, han llegado los otros, sus primos, deseosos de saber lo que los Reyes Magos les habían dejado en nuestra casa. Sorpresas encaramadas a las sorpresas que ellos ya llevaban encima.

Luego, escaleras abajo para estar con la familia y que los niños siguieran disfrutando entre ellos.

Durante toda la mañana me he sentido feliz, pero no con la felicidad estrenada por el juguete recién llegado, sino de una manera mucho más familiar. Y es que para mí, los reyes han venido varias veces este año.

Desde las Navidades pasadas, la gente ha llenado las calles para defender viejos derechos cada vez más necesarios. Por todas partes han sonado palabras de indignación y de desánimo y muchos hemos pensado que nuestro país ahora es un poco más triste y más frío.

Sin embargo, para mí este año ha estado lleno de amor y de descubrimientos. En estos meses, he traído y he llevado a Silvia a sus múltiples actividades (la pobre tiene agenda de ministra) He compartido con ella, desplazamientos, carreras, cansancio… pero también muchos momentos preciosos llenos de ternura y de satisfacción por ver cómo crece mi niña y cómo va consiguiendo cosas.

En estos meses, hemos escuchado música, hemos bailado, cantado y hablado muchísimo (en la lengua de los bebés, por supuesto) Hemos tomado biberones, comido papillas, sonado sonajeros, maracas y cuerdas de guitarra. Hemos aprendido a dormirnos con canciones de cuna inventadas y hasta hemos escuchado nuestro primer cuento (gracias, Voro)

Yo he querido a Silvia todavía más y sé que ella se ha sentido muy querida por mí (me encanta cuando todos los profesionales me dicen lo espabilada que está y lo feliz que se la ve)

En la calle también nos han mirado mucho. La mayoría de las veces con miradas amables, cariñosas y llenas de afecto, aunque también ha habido algunas expresiones de desconcierto por la falta de costumbre de ver a un padre cuidando y ocupándose de su niña.

Guardo muchísimas anécdotas de este año pero, sobre todo, la certeza de que en este país, la igualdad real aún está lejos de conseguirse ¿Para cuándo un cambiador de bebés en los baños de hombres? Siempre recordaré cuando, estando con una amiga, tuve que entrar con Silvia en el baño de mujeres para poder cambiarla. No sé quién puso más cara de susto, si el camarero al que le pedí la llave o la mujer que entró detrás de mí en el servicio.

En este tiempo y gracias a Silvia, mi familia y yo hemos conocido a gentes maravillosas que nos han ayudado, nos han acompañado y nos han dado fuerza para avanzar por este camino desconocido que nos ha descubierto nuestra nena. Conocerles y compartir momentos con ellos, es la prueba palpable de que la gente siempre puede mostrar su mejor lado a pesar de todas las dificultades.

Gracias también a Silvia, me he embarcado en el proyecto de Ilusionaria, donde he conocido a personas excelentes y generosas con las que he vivido (y sigo viviendo) momentos muy especiales. En Ilusionaria, he dado lo mejor de mí mismo, mi dedicación, mi creatividad, mi entusiasmo. He tenido algún quebradero de cabeza, estrés y cansancio, pero todo eso queda compensado con la inmensa alegría de participar en algo precioso, de que nuestros cuentos lleguen a muchos hogares y lleven muy lejos a quienes aún creen en la hadas.

De este año tan agitado, me llevo muchos regalos en forma de amigos. Algunos nuevos y otros redescubiertos (de los mejores) También ha habido amigos que han dejado de serlo por su inmadurez y por su falta de empatía respecto a quien soy ahora: una persona adulta, con responsabilidades y ocupaciones que vela ante todo por su familia. A ellos les mando un saludo, mi deseo de que la vida les brinde oportunidades de desarrollo y que sepan aprovecharlas.

Ahora Silvita duerme en su cuna al lado del salón donde esperan sus regalos. A partir de mañana jugará con ellos y descubrirá nuevos mundos de nuestra mano. Pero eso será mañana. Hoy, los Reyes Magos aún no se han ido del todo. No lo harán mientras en los salones suenen los juguetes y la alegría de los niños.

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¡Ya llegó Ilusionaria!

Buenas a todos y a todas. Como sabéis, llevo meses trabajando en la iniciativa Ilusionaria junto con otros muchos colaboradores. Ahora, al fin, Ilusionaria entra por la puerta grande con una magnífica web donde podréis conocer todos los detalles de nuestro hermoso proyecto (historia, objetivo, colaboradores, ilustraciones, etc.)

 Para cualquier consulta sobre nuestro proyecto, escribid al mail: contacto@ilusionaria.com.
Entrad en el mundo de Ilusionaria. ¡Estoy seguro de que saldréis encantados! 
http://www.ilusionaria.com/

¡Ilusionaria está en las ondas!

Buenas a todos y a todas.
Ayer, tuve el privilegio de acudir a un programa de radio para hablar de la iniciativa benéfica Ilusionaria. Era mi primera vez en las ondas y cometí muchos fallos, pero también creo que supe trasmitir el mensaje de lo que es Ilusionaria y qué papel juego en este hermoso proyecto.

Os dejo el enlace al programa de radio. Escuchadlo a partir del minuto 26.

http://www.gestionaradio.com/2012-10-22-1300-edicion-limitada

Y, por cortesía del personal del programa, también hay un enlace resumen de la entrevista. Aquí lo tenéis:

Muchas gracias por difundir nuestro proyecto. ¡Vosotros también sois ilusionarios! 🙂

Se acerca Ilusionaria

¡Más detalles sobre Ilusionaria! 

Como sabéis, Ilusionaria es una antología de cuentos solidarios destinada a ayudar a niños con dificultades.

En su primera edición, ayudaron a niños de Chernobyl a venir a España para su descontaminación y tratamiento inmunológico. El año pasado se ayudó a un niño con una grave enfermedad cuyo tratamiento era demasiado costoso para su familia.

En esta tercera edición que estamos preparando, el destinatario es la Fundación Mauricio Garrigou, una fundación creada recientemente por el colegio María Corredentora,  que se ocupa de facilitar a niños con síndrome de Down una educación de máxima calidad, con arreglo a sus necesidades, y utilizando métodos didácticos vanguardistas adaptados especialmente a su forma de aprendizaje.

El libro cuesta 15€ y contiene 22 cuentos con sus 22 ilustraciones.

Si queréis colaborar en este proyecto, podéis hacerlo de dos maneras:  haciéndoos con un ejemplar o patrocinando el proyecto con una donación. Par ambas cosas los datos de la cuenta son:Banco Popular: 0075-0474-71-0600372231

DESTINATARIO: FUNDACIÓN MAURICIO GARRIGOU.En el asunto debéis poner vuestro nombre y si es “Ejemplar de ilusionaria” o “sponsor” si solo queréis hacer una donación. Todos los sponsors de más de 20€ saldrán mencionados en el libro, y los de más de 30€ saldrán con el logotipo elegido (para esto también deberéis enviar la referencia junto con el logo al siguiente e-mail: voro.luzzy@gmail.com). Así que toda empresa solidaria, página web, blog, asociación, entidad, etc. ¡Animaos!. Toda donación será bien recibida.Si deseáis reservar el libro (para ayudar a su producción) deberéis ingresar 15€ por ejemplar (más los 4€ de gastos de envío). La edición es de 500 ejemplares y saldrá a la venta durante la segunda quincena de diciembre.

Aparte, habrá un calendario de actos y presentaciones (quizá otras sorpresas preparadas) donde se podrán adquirir ejemplares in situ y hablar con los autores. Ya os avisaremos cuándo y dónde serán para que vayáis.

Ilusionaria es un proyecto dirigido a niños de 4 a 7 años que hará las delicias de toda la familia y, además, servirá para una buena causa. Animaos y haceos con un ejemplar para estas Navidades. ¡No os arrepentiréis!

¿Quieres ser ilusionario?

ILUSIONARIA TE NECESITA.
¿Eres solidario? ¿Tienes una empresa, un negocio, un pequeño comercio? ¿Te gustaría colaborar con un proyecto solidario consolidado, por una cantidad mínima, y además ver el nombre de tu empresa o el logo en un libro? ¿Conoces a alguien que cumpla esos requisitos?

Entonces, no lo dudes.
ILUSIONARIA es un proyecto solidario que ya va por su tercera edición. En las dos anteriores hemos recaudado dinero con la venta de nuestro libro de cuentos para ayudar a la Fundación Matrioskha Fons Mellaria, para traer a España unos días a niños bielorrusos afectados por la catástrofe de Chernobyl, a fin de facilitar su tratamiento de disminución de la radiación, y para ayudar al pequeño Abraham Presa Alba y a su familia en las elevadas costas de su tratamiento contra la adrenoleucodistrofia, que solo puede ser tratada fuera de aquí. En ambos casos, se agotaron las tiradas, llegando a muchísima gente, teniendo cobertura en medios como prensa, radio, televisión, y siendo referencia en las redes sociales. En esta ocasión, el destinatario es la Fundación Mauricio Garrigou, una fundación que se ocupa de facilitar a niños con síndrome de Down una educación de máxima calidad, arreglo a sus necesidades, y utilizando métodos didácticos vanguardistas adaptados especialmente a estas necesidades de aprendizaje.
Para que esto llegue a buen término necesitamos de la colaboración de empresas, comercios o incluso particulares que quieran patrocinarnos. Necesitamos de sus donaciones, de su solidaridad. Es muy importante, necesario para la supervivencia del proyecto. ILUSIONARIA no sería posible sin vuestra ayuda.
Si quieres colaborar puedes hacerlo de dos formas. La primera es poniendo solo tú nombre o el de tu empresa, y la segunda es poniendo el logo de tu empresa. Si optas por la primera opción, el coste es de tan solo 20 euros, y si optas por la segunda el coste de 30 euros. Por tan poco estarás haciendo mucho, estarás colaborando en ayudar a quien realmente lo necesita, aportando tu granito para hacer un poco más felices a los demás.
Os pedimos también un esfuerzo, que nos deis un empujón. Compartid esto en vuestros muros, blogs, enlazadlo en twitter. Difundidlo. Es necesario.
Si estáis interesados en colaborar mandadnos un mail a el_caidojdd@hotmail.com o a voro.luzzy@gmail.com y se os informará más detenidamente de las condiciones, número de cuenta, etc.
¡¡ILUSIONATE REGALANDO ILUSIÓN!! ¡¡ESTO ES ILUSIONARIA!!

Habilidades sociales en la persona con discapacidad.

Buenas a todos y a todas.

Ayer, estuve en una jornada organizada por la fundación Talita Madrid cuyo tema era las habilidades sociales en las personas con discapacidad. La experiencia fue de lo más interesante, tanto por los contenidos que se trataron, como por la gente que acudió.

En esta primera entrada, escribiré algunos apuntes cogidos de la ponencia de María Victoria Troncoso. Espero que os gusten 🙂

Primero, dos ideas para abrir boca:

1- Las habilidades sociales son más importantes para integrarse en la sociedad que saber multiplicar o dividir, así que cuidado con los contenidos que enseñamos a nuestros hijos porque quizá haya que seleccionar los que realmente les van a ser de utilidad.

2- A menudo medicalizamos la discapacidad, añadiendo el sufijo “terapia” a todas las actividades que realizan nuestros niños. Así, llamamos “musicoterapia” a sus clases de música, “arteterapia” a sus clases de dibujo, etc.

Ponencia de María Victoria Troncoso.

¿Por qué reaccionamos como lo hacemos ante los diferentes estímulos?

-Debido a nuestra genética: cosas que nos vienen dadas y que solo las podemos desarrollar hasta cierto límite.

-Debido al  ambiente en el que nos desarrollamos, entendiendo “ambiente” en un sentido amplio como:

-El cariño con que nos acogen en nuestra familia.

-Los cuidados médicos que nos proporcionan.

-Las relaciones que establecemos con los demás.

Dentro del marco potencial que nos dicta la genética, en un ambiente adecuado, podemos llegar a nuestro máximo potencial.

-La información sobre el SD que se estudia en la facultad de medicina proviene de estadísticas de niños con SD internados en instituciones en las que el ambiente era muy negativo. Más tarde, se demostró que esos mismos niños, en un ambiente adecuado, llegaban muchísimo más lejos.

-Algunos sostienen que no es bueno “estimular tanto” a las personas con SD ya que si “están mejor” también serán capaces de reconocer sus limitaciones y sufrirán por ello. Si bien es cierto que, cuanto mayor sea su percepción de la realidad, más percibirán su sufrimiento y el de otros, también disfrutarán con mayor intensidad de los distintos matices que ofrece la vida: poesía, teatro, música, literatura, etc.

En los últimos 30 años, desde el punto de vista sanitario se ha avanzado mucho: Antes a menudo se desaconsejaba a los padres operar a sus hijos con SD o someterles a determinados tratamientos médicos. Ahora no se escatiman esfuerzos para operar de cardiopatías, corregir posibles dificultades auditivas, visuales , etc.

Respecto al concepto de integración, debemos pensar que todas las personas, por el hecho de nacer, son miembros de la sociedad y que, por tanto, a todos debemos hacerles un hueco porque pertenecen a nuestra misma especie, sin importar sus capacidades.

En estos últimos 30 años, las personas con SD han cambiado mucho gracias a la modificación de su ambiente. Hoy, si se hacen las cosas bien, el 70-80% aprenden a leer.

En cuanto a fomentar sus HHSS, se trata de que la sociedad vea agradable la convivencia con estas personas. Cuando una persona con SD mete la pata, toda la sociedad se le echa encima y después, generalizan de forma negativa: “todos los SD son iguales, no saben comportarse, etc.”

Como padres, tenemos que tener criterios claros para educar  y para dar ejemplo de conductas amables y positivas.

-Debemos tener mucho cuidado con la TV y los modelos que trasmite (por ejemplo los mundos irreales que aparecen en los culebrones) pues son muy perjudiciales para las personas con SD que no saben diferenciar la realidad de la ficción.

¿Qué es la normalidad? La norma es que todos pertenecemos a la especie humana pero después, todos somos diferentes.

Actualmente, aunque se ha mejorado mucho con respecto al tratamiento de las personas con SD, también existen aspectos negativos que hay que tener en cuenta:

-Exceso de terapias y de actividad, cuando lo que les va mejor es la calma, la serenidad. Además, la convivencia con la persona con SD es mucho más larga que la atención temprana y, a menudo, los padres invierten mucho dinero y tiempo en esa primera etapa de la vida, descuidando el resto y cuando sus hijos son adultos, ya llegan cansados. Corremos demasiado y nos desgastamos económicamente y anímicamente en la etapa de atención temprana, cuando el trabajo con una persona con SD es una maratón para toda la vida. Es mejor ir despacio, sin prisa pero sin pausa.

-Exceso de atención a las personas con SD: premios por logros inmerecidos, excesiva atención en detrimento de los otros hermanos (lo que produce situaciones de celos)

-Sobreprotección y falta de límites por parte de los padres.

-Exceso de información que luego no se asimila ni reflexiona, etc. (vivimos en un mundo en el que constantemente fluye un torrente excesivo de información que luego no es contrastada y tampoco nos da tiempo a asimilarla)

-Se da mucha importancia a la TV o a los juegos de ordenador como herramientas de aprendizaje, pero poca a los juegos de mesa o a las actividades comunes entre padres e hijos, cuando éstas son las más importantes.

-Hay que utilizar el sentido común en la programación curricular de una persona con SD. Es más importante que aprenda el concepto de multiplicación que a multiplicar (que para eso está la calculadora)

-Con el amor no basta. Es necesario que los padres aprendan técnicas de los profesionales. Para ello, es muy conveniente que siempre haya una buena coordinación entre familia y profesional.

-Cuando surge un problema y no se interviene para arreglarlo, siempre va a peor y se cronifica.

-A los 6-7 años, se produce una etapa crítica en los niños con SD. Aún no son conscientes de su discapacidad, pero ya saben que son diferentes a los demás. Es entonces cuando hay que empezar a hablarles de forma natural de que tienen SD.

Los padres deben cultivar:

-Más estrategias educativas.

-Más conocimiento de la psicología evolutiva.

-El ser modelos para sus hijos: reforzar las actividades que los profesionales hacen con ellos.

-Realismo positivo: no hay que sembrar expectativas infundadas (mi hijo va a ir a la universidad) pero, a la vez, hay que ser positivo sobre los logros que nuestros hijos pueden alcanzar.

-Confianza: en uno mismo y en el niño.

-Entusiasmo (siempre hay que tenerlo pase lo que pase)

-Paciencia activa (pero interviniendo con él)

-Serenidad (unida al enfoque positivo y al buen humor)

El respeto hacia las personas debe ser incondicional. Supone tratarlas conforme a su edad y a sus características, aceptarlas como son y no como nos gustaría que fueran.

“Porque te quiero mucho, he aprendido a aceptarte como eres”

-Las personas con SD son menos hábiles expresando sus emociones, sobre todo las negativas (éstas últimas, por falta de costumbre)  Por ello, hay que saber detectar sus reacciones a distintas circunstancias. Por ejemplo, ante el duelo de un familiar, puede darse una depresión si no la detectamos a tiempo. Lo mismo pasa con el cansancio. Ellos no nos dicen que se cansan de tanta actividad: somos nosotros los que tenemos que detectarlo.

Nuestro hijo debe poder percibir de nosotros un: “Qué bien que existas, qué bien estoy contigo, qué bien que seas tú”

El respeto con que los tratamos será el que ellos tengan con los demás.

Respecto a la sexualidad, las personas con SD deben saber y conocer la fisiología y la anatomía con nombres claros y precisos (nada de eufemismos)

Deben aprender que no pueden tocar ni ser tocados por cualquiera. Se trata de inculcarles el respeto a uno mismo y a los demás porque luego no son capaces de distinguir bien. En este sentido, los modelos que perciben a través de la TV y los medios de comunicación, son nefastos.

Pasada la etapa de adolescencia (que es más duradera en las personas con SD) el la vida adulta, las personas con SD no muestran comportamientos tan sexualizados como el resto de la población. Para ellos, tener una relación sentimental satisfactoria puede significar ver una película cogidos de la mano, por ejemplo.

 

 

 

 

Lloviendo ilusión.

Ahora que las primeras lluvias manchan nuestras aceras, os escribo para hablaros de un proyecto precioso que, poco a poco, se está haciendo realidad. Un proyecto lleno de ilusión por parte de los que lo estamos haciendo posible  cuyo objetivo es trasmitir sueños e ilusiones y favorecer a los que más lo necesitan.

Os pego la información creada por el artífice del proyecto:

¡¡Bienvenidos a Ilusionaria!!

Ilusionaria es un proyecto solidario creado por el escritor Juan de Dios Garduño con el fin de recaudar dinero para ayudar a la infancia, bien a asociaciones, bien a niños que necesitan ayuda. Esto se hace mediante la edición de un libro de cuentos solidarios en el que colaboran escritores e ilustradores de modo altruista, consagrados y noveles.

La primera edición se hizo para ayudar a la asociación Matrioska Fons Mellaria para traer niños bielorrusos afectados por la catástrofe de Chernóbil a nuestro país para su descontaminación, con el fin de que los niveles de material radioactivo disminuya en el organismo de los niños acogidos.

La segunda edición se hizo para ayudar al pequeño Abraham Presa Alba en su lucha contra la adrenoleucodistrofia, una enfermedad que solo puede ser tratada en Estados Unidos, con un costo elevado.Ambas ediciones han sido un auténtico éxito, consiguiendo agotar la tirada inicial y recaudando lo previsto. Medios de comunicación, blogs, páginas webs, etc se han hecho eco de ambas iniciativas, y el volumen de interesados en participar ha sido muy elevado.Ahora Ilusionaria lanza su tercera edición y los beneficiarios de la misma son niños con síndrome de Down a través de la La FUNDACIÓN MAURICIO GARRIGOU. Se trata de una fundación recién creada para apoyar al Colegio María Corredentora en su afán de dar a los niños con síndrome de Down una educación de máxima calidad, atendiendo a sus necesidades específicas y utilizando los métodos educativos más vanguardistas y mejor adaptados a la singularidad de cada uno de los alumnos con alguna discapacidad intelectual.

 En este proyecto yo tengo un doble papel: por un lado, estoy ayudando a organizarlo desde dentro y, por otro, Juande, me ha reservado un hueco para que escriba uno de los cuentos. ¡Total, que tengo doble trabajo pero también el doble de ilusión!
En posteriores entradas, os contaré más de este proyecto, pero ya os digo que se espera que el libro salga a la venta estas Navidades para que los Reyes Magos puedan llevarlo a todas los hogares que se lo pidan (que van a ser muchos porque la ocasión lo merece)
¡Estas Navidades va a llover Ilusión!