2 de octubre – Gracias a ti…

Gracias a ti, hemos podido conocer a gente maravillosa forjada en la madurez del sufrimiento.

Gracias a ti, he conocido nuevas facetas de tu mamá por las que la quiero aún más.

Gracias a ti, he vuelto a cantar y ahora te dedico mis mejores canciones.

Gracias a ti, soy más madrugador y valoro más mis horas de sueño.

Gracias a ti, ya no soy Eloy, sino el “papa de” y eso me enorgullece porque tú eres lo más bonito.

Gracias a ti, soy más maduro, más tolerante y más sensible con la diversidad (y lo que me queda por aprender).

Gracias a ti, cada día me doy cuenta de que el amor es lo que mueve el mundo, aunque muchas veces nos empeñemos en darle la espalda.

Gracias a ti, mi niña guapa, por sacar lo mejor de mí.

Anuncios

31 for 21 – Gracias.

Cuando Silvia apenas tenía un par de meses, la llevamos a varios sitios para apoyarla en lo que necesita para su desarrollo. Uno de ellos fue un centro de musicoterapia que hay cerquita de nuestra casa. Recuerdo muy bien ese primer día en el que presentamos a Silvia a la chica de recepción y, un poco más tarde, la vio también una de las estimuladoras. Entonces, nosotros estábamos muy tristes y muy sensibles porque aún no habíamos aceptado lo especial que es Silvia y nos preguntábamos ansiosos si aquella terapia musical podría arreglar las neuronas de nuestra nena. 

Esa primera vez nos trataron fenomenal, nos explicaron en qué consistía la musicoterapia y el resto de las actividades del centro y nos invitaron a ir con Silvita a probar cuando quisiéramos.

Unos meses más tarde, empezamos a llevar a Silvia al centro y, con el paso del tiempo, aquella chica de la recepción, la estimuladora y la musicoterapeuta (que no estaba el primer día) se han convertido en referentes para nosotros, tanto por su profesionalidad como por su calor humano.

Podría contaros miles de anécdotas sobre ellas, sobre la alegría y la  ternura con que reciben a Silvia cada vez que la ven entrar por la puerta, sobre la ilusión y la entrega con la que trabajan, sobre su amabilidad, su buen hacer y todo el cariño que nos muestran día a día.

Nosotros somos unos padres luchadores capaces de llevar a Silvia donde haga falta para que reciba lo que necesita, pero desde aquí os digo, que jamás la hemos llevado a un sitio mejor que el centro de musicoterapia. Y es que las chicas de las que os hablo, aparte de trabajar estupendamente y darnos mucho cariño, con sus gestos, sus palabras y su actitud siempre positiva, siempre nos han aportado fuerza e ilusión para seguir adelante en esta carrera de fondo que es educar a un niño con discapacidad.

Chicas, no tengo palabras para agradeceros lo mucho que nos dais y lo llenos que nos marchamos en cada sesión. Siempre nos dicen que Silvita es una niña feliz y, en gran parte es gracias a vosotras y a toda la energía que nos dais.Estar una hora en vuestro centro es como irse una semana de vacaciones. Lo pasas fenomenal y encima vienes con las pilas cargadas.

Ya no me enrollo más. Personas así son las que quiero tener cerca en el camino de la vida para seguir disfrutando de todo lo que me enseñáis.

Os mando un besazo muy grande a las tres y, sobre todo, os vuelvo a dar las gracias.

 

Eloy

 

31 for 21 – Nadie nos enseña.

Nadie nos enseña a convivir con la discapacidad, ni en la escuela, ni en la mayoría de nuestras familias (a menos que el tema nos pille de cerca porque uno de nuestros seres queridos tenga una discapacidad)
Desde pequeños, vemos a las personas con discapacidad como esos seres extraños con los que ocasionalmente nos topamos por la calle y que nos producen una mezcla de compasión, rechazo y confusión (estas tres emociones se darán en mayor o menor grado según la historia de cada uno y su grado de empatía, sensibilidad y madurez)
Nadie, repito, nos enseña en qué consiste la discapacidad ni a ver a quien la tiene como alguien cercano a nosotros, a fijarnos en su valía y en sus capacidades y no en sus posibles limitaciones. Por eso muchos dudamos en ayudar a una persona invidente cuando está a nuestro lado porque no sabemos cómo reaccionar, qué sentir y porque tampoco sabemos muy bien cómo reaccionará él a nuestra ayuda (si con enfado o indignación) Nuestro miedo a que el “discapacitado” rechace la ayuda que le brindamos es un reflejo del rechazo que nosotros sentimos hacia él.
Sin embargo, y a pesar de todo lo anterior, cuando la discapacidad entra en nuestra vida nos llevamos las manos a la cabeza al ver cómo mucha gente reacciona con compasión, rechazo o confusión. Nos sentimos tan heridos por esas reacciones que juzgamos al otro y lo tachamos de cruel o insensible olvidando que, hasta no hace tanto, también nosotros sentíamos algo de lo que siente él cuando ve a nuestros hijos.

A veces observo miradas y actitudes hacia mi niña que me duelen y que sacan lo peor de mí pero, en esos momentos, tengo que recordar que esas actitudes siempre son fruto del prejuicio y de la ignorancia, los mismos que yo tenía antes de nacer Silvia. Por eso, antes de juzgar y cabrearme, es mejor que intente aportar mi granito de arena para educar a los demás, para que se sientan cómodos cerca de la discapacidad, para que vean más allá de las apariencias y se den cuenta de que a todos los seres humanos nos une mucho más de lo que nos diferencia.

Hay mucho trabajo por hacer para que nuestra sociedad sea capaz de acoger toda la diversidad humana sin importar etnia, origen, condición o capacidades. Yo lo hago siempre que puedo con las familias con que trabajo, con los chavales de mis grupos de preadolescentes, con mis colegas escritores, con todo el que pillo por banda pero, sobre todo, conmigo mismo para no caer en los errores que a veces me dan ganas de juzgar.

Los Reyes Magos de este año.

Hoy ha sido una mañana feliz. Como todos los años, los niños de la casa se han asomado al salón y han corrido a abrir sus regalos. Silvia, que aún no sabe en qué día vive, se ha limitado a sentarse en la alfombra y a toquetear el envoltorio de los juguetes. Antes de que abriéramos todos los regalos, han llegado los otros, sus primos, deseosos de saber lo que los Reyes Magos les habían dejado en nuestra casa. Sorpresas encaramadas a las sorpresas que ellos ya llevaban encima.

Luego, escaleras abajo para estar con la familia y que los niños siguieran disfrutando entre ellos.

Durante toda la mañana me he sentido feliz, pero no con la felicidad estrenada por el juguete recién llegado, sino de una manera mucho más familiar. Y es que para mí, los reyes han venido varias veces este año.

Desde las Navidades pasadas, la gente ha llenado las calles para defender viejos derechos cada vez más necesarios. Por todas partes han sonado palabras de indignación y de desánimo y muchos hemos pensado que nuestro país ahora es un poco más triste y más frío.

Sin embargo, para mí este año ha estado lleno de amor y de descubrimientos. En estos meses, he traído y he llevado a Silvia a sus múltiples actividades (la pobre tiene agenda de ministra) He compartido con ella, desplazamientos, carreras, cansancio… pero también muchos momentos preciosos llenos de ternura y de satisfacción por ver cómo crece mi niña y cómo va consiguiendo cosas.

En estos meses, hemos escuchado música, hemos bailado, cantado y hablado muchísimo (en la lengua de los bebés, por supuesto) Hemos tomado biberones, comido papillas, sonado sonajeros, maracas y cuerdas de guitarra. Hemos aprendido a dormirnos con canciones de cuna inventadas y hasta hemos escuchado nuestro primer cuento (gracias, Voro)

Yo he querido a Silvia todavía más y sé que ella se ha sentido muy querida por mí (me encanta cuando todos los profesionales me dicen lo espabilada que está y lo feliz que se la ve)

En la calle también nos han mirado mucho. La mayoría de las veces con miradas amables, cariñosas y llenas de afecto, aunque también ha habido algunas expresiones de desconcierto por la falta de costumbre de ver a un padre cuidando y ocupándose de su niña.

Guardo muchísimas anécdotas de este año pero, sobre todo, la certeza de que en este país, la igualdad real aún está lejos de conseguirse ¿Para cuándo un cambiador de bebés en los baños de hombres? Siempre recordaré cuando, estando con una amiga, tuve que entrar con Silvia en el baño de mujeres para poder cambiarla. No sé quién puso más cara de susto, si el camarero al que le pedí la llave o la mujer que entró detrás de mí en el servicio.

En este tiempo y gracias a Silvia, mi familia y yo hemos conocido a gentes maravillosas que nos han ayudado, nos han acompañado y nos han dado fuerza para avanzar por este camino desconocido que nos ha descubierto nuestra nena. Conocerles y compartir momentos con ellos, es la prueba palpable de que la gente siempre puede mostrar su mejor lado a pesar de todas las dificultades.

Gracias también a Silvia, me he embarcado en el proyecto de Ilusionaria, donde he conocido a personas excelentes y generosas con las que he vivido (y sigo viviendo) momentos muy especiales. En Ilusionaria, he dado lo mejor de mí mismo, mi dedicación, mi creatividad, mi entusiasmo. He tenido algún quebradero de cabeza, estrés y cansancio, pero todo eso queda compensado con la inmensa alegría de participar en algo precioso, de que nuestros cuentos lleguen a muchos hogares y lleven muy lejos a quienes aún creen en la hadas.

De este año tan agitado, me llevo muchos regalos en forma de amigos. Algunos nuevos y otros redescubiertos (de los mejores) También ha habido amigos que han dejado de serlo por su inmadurez y por su falta de empatía respecto a quien soy ahora: una persona adulta, con responsabilidades y ocupaciones que vela ante todo por su familia. A ellos les mando un saludo, mi deseo de que la vida les brinde oportunidades de desarrollo y que sepan aprovecharlas.

Ahora Silvita duerme en su cuna al lado del salón donde esperan sus regalos. A partir de mañana jugará con ellos y descubrirá nuevos mundos de nuestra mano. Pero eso será mañana. Hoy, los Reyes Magos aún no se han ido del todo. No lo harán mientras en los salones suenen los juguetes y la alegría de los niños.

20130107-152322.jpg

¡Ya llegó Ilusionaria!

Buenas a todos y a todas. Como sabéis, llevo meses trabajando en la iniciativa Ilusionaria junto con otros muchos colaboradores. Ahora, al fin, Ilusionaria entra por la puerta grande con una magnífica web donde podréis conocer todos los detalles de nuestro hermoso proyecto (historia, objetivo, colaboradores, ilustraciones, etc.)

 Para cualquier consulta sobre nuestro proyecto, escribid al mail: contacto@ilusionaria.com.
Entrad en el mundo de Ilusionaria. ¡Estoy seguro de que saldréis encantados! 
http://www.ilusionaria.com/

¡Ilusionaria está en las ondas!

Buenas a todos y a todas.
Ayer, tuve el privilegio de acudir a un programa de radio para hablar de la iniciativa benéfica Ilusionaria. Era mi primera vez en las ondas y cometí muchos fallos, pero también creo que supe trasmitir el mensaje de lo que es Ilusionaria y qué papel juego en este hermoso proyecto.

Os dejo el enlace al programa de radio. Escuchadlo a partir del minuto 26.

http://www.gestionaradio.com/2012-10-22-1300-edicion-limitada

Y, por cortesía del personal del programa, también hay un enlace resumen de la entrevista. Aquí lo tenéis:

Muchas gracias por difundir nuestro proyecto. ¡Vosotros también sois ilusionarios! 🙂

Se acerca Ilusionaria

¡Más detalles sobre Ilusionaria! 

Como sabéis, Ilusionaria es una antología de cuentos solidarios destinada a ayudar a niños con dificultades.

En su primera edición, ayudaron a niños de Chernobyl a venir a España para su descontaminación y tratamiento inmunológico. El año pasado se ayudó a un niño con una grave enfermedad cuyo tratamiento era demasiado costoso para su familia.

En esta tercera edición que estamos preparando, el destinatario es la Fundación Mauricio Garrigou, una fundación creada recientemente por el colegio María Corredentora,  que se ocupa de facilitar a niños con síndrome de Down una educación de máxima calidad, con arreglo a sus necesidades, y utilizando métodos didácticos vanguardistas adaptados especialmente a su forma de aprendizaje.

El libro cuesta 15€ y contiene 22 cuentos con sus 22 ilustraciones.

Si queréis colaborar en este proyecto, podéis hacerlo de dos maneras:  haciéndoos con un ejemplar o patrocinando el proyecto con una donación. Par ambas cosas los datos de la cuenta son:Banco Popular: 0075-0474-71-0600372231

DESTINATARIO: FUNDACIÓN MAURICIO GARRIGOU.En el asunto debéis poner vuestro nombre y si es “Ejemplar de ilusionaria” o “sponsor” si solo queréis hacer una donación. Todos los sponsors de más de 20€ saldrán mencionados en el libro, y los de más de 30€ saldrán con el logotipo elegido (para esto también deberéis enviar la referencia junto con el logo al siguiente e-mail: voro.luzzy@gmail.com). Así que toda empresa solidaria, página web, blog, asociación, entidad, etc. ¡Animaos!. Toda donación será bien recibida.Si deseáis reservar el libro (para ayudar a su producción) deberéis ingresar 15€ por ejemplar (más los 4€ de gastos de envío). La edición es de 500 ejemplares y saldrá a la venta durante la segunda quincena de diciembre.

Aparte, habrá un calendario de actos y presentaciones (quizá otras sorpresas preparadas) donde se podrán adquirir ejemplares in situ y hablar con los autores. Ya os avisaremos cuándo y dónde serán para que vayáis.

Ilusionaria es un proyecto dirigido a niños de 4 a 7 años que hará las delicias de toda la familia y, además, servirá para una buena causa. Animaos y haceos con un ejemplar para estas Navidades. ¡No os arrepentiréis!