Mar y libros


AkMJProe60Zuwnc2dFSGY3VaLvHYcy1AYb88waUznBU1Mi abuelo Márquez conoció el mar con 80 años.

Aunque su nombre era Rafael, casi todo el mundo le llamaba Márquez, mi abuela incluida.

Como buen hombre del siglo XIX, los viajes para él eran una aventura, y eso que ya había vivido unas pocas, como salvar su vida tan solo por tener amigos en el bando contrario. Salió de su pueblo cuando le recomendaron que irse era muy buena opción y los que tenían su misma ideología y se quedaron allí fueron fusilados a los pocos días.

Su vida estaba llena de familia, idealismo, libros y conocimiento. Por supuesto, de una forma humilde y sencilla, sin tanta parafernalia como vivimos hoy en día.

Conocía las ciudades por lo que había leído sobre ellas, y te las describía como si hubiera vivido allí siempre. El ansia de aprender siempre le pudo, al igual que sus celtas que fumaba uno detrás de otro.

Pero no conocía el mar, hace no muchos años la inmediatez que hoy tenemos con todo lo que ocurre en nuestra vida era impensable. Mi abuelo salió de su pueblo a Sevilla y poco más salió de mi ciudad natal, pero tampoco tenía necesidad. Su pequeño universo familiar y de papel le era suficiente, al igual que ir a recoger a sus nietas al colegio católico donde nos llevaban, pese que era un ateo declarado.

Un día, mi tío Miguel – cuánta gente buena se nos ha ido en la familia – le llevó al puerto de El Terrón, en Huelva. Y vio el mar a sus 80 años.

  • Pues nada Miguel, ya lo he visto. Y ahora para casa.

Mi madre siempre sonríe cuando me cuenta esta anécdota.

Para celebrar el día del libro no tenía mejor manera que recordar a mi abuelo enterrado en sus libros, fueran novelas de Víctor Hugo o de Marcial Lafuente Estefania. Su forma de ser, de entender la vida y no darle más importancia a las cosas de la que realmente tenían.

Ayer el colegio de Silvia me dio otra maravillosa manera de celebrar este día tan bonito, a través de una lectura continuada de cuentos de muchos de los países presentes en el colegio: Perú, Bangladesh, Austria, Brasil, Francia, Marruecos… Todo el colegio volcado en este cuentacuentos continuado, padres felices, niños igual y cuerpo directivo y profesores implicados y emocionados.

Mi abuelo estaría encantado con ver a su bisnieta en este colegio. Y seguro que hubiera dicho de su cromosoma extra:

  • Pues nada sorrina, ya lo he visto. Y ahora para delante.
Anuncios

Un comentario en “Mar y libros

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s