Niños sin prejuicios


El sábado comimos con una pareja de amigos nuestros. Ambos son maravillosas personas, y Silvia los adora -estoy segura q en el futuro los adorará aún más –

Tras el almuerzo, el papi, la nena y yo misma decidimos pasear, y lo hicimos por una zona tras la Gran Vía donde hay muchas tiendas de diseño, ropa, cómics, restaurantes de moda… Y prostitutas.

Nosotros ya esos acostumbrados porque es una zona que visitamos mucho por vida social y compras del papi. Pero claro, estábamos acostumbrados al carro de Silvia, no a ir con ella andando al lado de la mami o el papi.

Yo iba algo más adelantada y me fije que en un portal había dos chicas charlando y una paseando cerca de ellas. Hablaban un idioma centroeuropeo y estaban pasando el tiempo, mientras que la que estaba de pie atendía la solicitud de “presupuesto” de un señor mayor.

Siento mucha lástima. Ya sé que el mundo no es justo, q la vida no es justa pero me da muchísima pena que chicas tan jóvenes tengan esa salida como prácticamente único recurso.

Las paso y miro al papi y a la nena. Van paseando. Sigo adelante y no los escucho a ninguno. Ni siquiera los veo.

Y cuando me pongo las gafas… Ahí están.

Silvia ha decidido que una de las chicas puede hacerle el “al trote”. Eloy esta con cara de circunstancia y medio muerto de risa. Las chicas le dicen monerías a Silvia y la abrazan.

Una vez nos despedimos de ellas me puse a pensar qué le había llevado a mi hija decidir que quería ser amiga de estas chicas. Es cierto que Silvia tuvo un época que se iba con todo el mundo, pero ahora no, ahora solo se va con gente a la que conoce -nos quedamos muchas veces flipados por lo selectiva que se ha vuelto –

No sé si fue que se marchó con la que le sonrió, si le gustaba más su aura, yo que sé… solo veía el hecho de que, en toda la calle y con la cantidad de gente que había (empezaba una sesión de teatro), Silvia había decidido que esa chica podía ser amiga suya.

Muchas veces pienso en la inocencia infantil. Sé que es un tema doloroso ya que muchos la utilizan en su propio beneficio, pero… ¿tan absolutamente preocupados debemos estar al respecto? ¿Por qué debemos cargarnos de prejuicios sobre unos y otros, si los niños, que son los entes menos maleados del mundo, no tienen ninguno? ¿Es por el Down de mi hija o es simplemente que ella es así de feliz, valorando a las personas por cómo son con ella y no por lo que aparentan o la clase social donde están?

Ojalá no hubiera tomado nunca la píldora del prejuicio. Ojalá.

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