Cosas que nos pasan.Parte 2.

Vamos a un mercadillo de cosas rarunas, lleno de figuritas adorables de cierta película básica para el papi de Silvia y yo misma (gracias Jim Henson!)

Una de las artistas regala una galleta a Silvia. Me pide una foto con ella, aunque la pobre estaba liadísima con toda la parafernalia del mercadillo. La tenemos pendiente, foto con Silvia y con su nena.

(Esta artista hace cosas preciosas, increíbles)

Salimos y, tras un poco de peregrinaje, nos encontramos con otra estupenda artista, esta vez escritora, y su nene con discapacidad, que despide una buena energía que dura días.

A Silvia le da un abrazo que la apachurra, ella que es muy propia se lo quita de en medio pero vuelve tres veces. Mi chica es de independientes XD.

Tras el encuentro, vamos a comer con unos amigos. Apachurran algo más a Silvia.

Siempre lo digo, por qué en los ambientes bohemios, diferentes, Silvia es uno más? Acaso la sociedad de los “coches y motos” está tan estandarizada que lo poco usual lo rechazan? O quizás es que vuelvo a mirar con el cristal oscuro y veo la bondad algo deformada?

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Cosas que nos pasan. Parte 1

Vamos a realizar una gestión a una tienda inmensa del proveedor principal de telefonía en España, ya que nuestro contrato está – al parecer – obsoleto y deben cambiarme a otro.

Atiende un chaval que le hace tres monerías a Silvia.

Nos dice que nos va a cambiar a una modalidad “llena de coches y motos”. A mi no me gustan, a Eloy tampoco… de momento a Silvia ni le va ni le viene.

… Me oculta – y mira que le indiqué varias veces que quiero los mismos canales – que me quita TODOS LOS CANALES INFANTILES.

Pienso:

a. La opción llena de coches y motos vale lo mismo que yo pago ahora. La opción llena de canales infantiles son 8€ menos.

b. La empresa que da training a estos chicos debe cobrar una pasta pero el capítulo de empatía hacia el cliente se lo salta a la torera

c. Qué poco le hubiera costado haber preguntado si la niña ve series infantiles… ah, claro, con esto incumpliría el punto a, o quizás pensó que no se enteraría de mucho, o quizás…

No quiero ser malpensada. En serio. Creo que a otra madre acompañada de su hijo “típico” le hubiera hecho la misma jugada, pero me da rabia porque me genera pensamientos negativos en la sociedad, y no me apetece tenerlos.

Es más, no me los merezco, ni se los merece Silvia…