No soy yo, eres tú

Las hojas otoñales caen para recibir al invierno en su pleno esplendor. La música del café cercano al cole de silvia rezuma christmas time y abrazos por doquier.

En este clima tan idilico, por que me siento triste?

Sencillo: no llego.

No digo a vosotros, amados lectores de esta bitácora hecha con amor e ilusión. No llego, mejor dicho, no llegamos a transmitiros el mensaje que intentamos hacer que comprendáis.

Tener un hijo con discapacidad no es un castigo.

Leo mensajes escritos con rabia, con saña, que probablemente encierren malas experiencias con personas con discapacidad. Leo mensajes buen rolleros, llenos de bonitas palabras pero luego “a mi que no me toque”.

Presencio caras con media sonrisa, esa sonrisa forzada por las circunstancias en las que detecto compasion y pena.

Y no soy yo, eres tú.

Eso mismo me responderéis. No somos nosotros, eres tú. Vas a contracorriente, defiendes derechos que no van a ningún lado.

No eres tú, soy yo.

Y me quedo ojo plática, decido seguir mis ritmos, los de eloy, los de Silvia… Los nuestros se enlazan con los de otras familias que danzan nuestra canción. Y construimos los estribillos con nuestras alegrías.