La silla de Rosa Parks


Rosa

Un día Rosa se hartó. Se cansó de ceder la silla que la sociedad de su época le negaba. Se sentó en la que ella eligió, no la que le habían señalado.

Y así me siento yo cuando la humanidad decide en qué silla nos tenemos que sentar las personas supuestamente “diferentes” y sus familias.

Una de las cosas que siempre nos llama la atención es cómo nos miran los demás en muchas ocasiones. Aunque habitualmente son miradas agradables, otras veces son inquisitivas y hasta groseras, sobre todo porque nos hacen la radiografía y ven que no encajamos en el “prototipo”.

Y eso me hace ponerme de peor leche.

Qué es eso del prototipo, dirán algunos. Me resulta ofensivo describirlo, porque si nos rebajamos a esa idea, si la aceptamos como definición, estamos creando una imagen de “familia con hijo con SD”. Y esa imagen no existe.

Cada grupo familiar es único e irrepetible. Cada uno tiene sus propios valores y creencias, y lamentamos mucho escuchar eso de: es que como sois “así”, está claro que Silvia ha caído donde mejor podía hacerlo, porque creen que estás hecho de una pasta especial.

Ni somos perfectos ni buenos samaritanos. Somos familia. Y la familia acepta y cuida de sus integrantes, sean como sean y vengan como vengan.

La familia decide cómo son sus sillas, su color, su forma o de qué tela están tapizadas. Colocadas al lado del conductor o al final, donde siempre hay bullicio. Pero lo que no debemos -ni podemos permitir- es que se nos marque en qué silla debemos sentarnos.

Nosotros no vamos a permitirlo, y educaré a mi hija para que por supuesto ella tampoco acepte esa imposición.

Rosa acabó aquella noche en comisaría y pagó una multa. Pero al día siguiente todo había cambiado, un simple gesto consiguió mover un mundo.

Yo espero no acabar en la cárcel 🙂 Pero sí me he marcado un pequeño gesto: cuando oiga un comentario buenista, les contestaré que yo elijo en qué lugar sentarme y si el tapizado es de cuadros o a lunares.

¡A ver si nos dejan la silla en paz!

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Un comentario en “La silla de Rosa Parks

  1. ana dijo:

    Te contradices un poco aquí, porque a veces has hablado en contra de la gente que decide abortar cuando hay malformación en el feto. Ellos también han escogido su silla, ¿no? Ellos tampoco aceptaron la que el destino había escogido para ellos.

    Yo creo que la cuestión es que la gente elija su asiento libremente. Pero todos, no sólo los políticamente correctos.

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