Historia de un bidé

Todos los padres nos alegramos de los progresos de nuestros hijos.

Cuando gatean, se ponen de pie, corretean o escriben su primera palabra.

Pero no todos los progresos son celebrables…

En concreto, uno de los progresos de Silvia parece venido del averno…

Y este progreso es… Sabe abrir el grifo del bidé.

Llega con nocturnidad (mejor dicho, ni la vemos de lo rápida que va!) y alevosía, abre la puerta del baño que nosotros, incautos, dejamos semicerrada, se dirige al aparato sanitario en cuestión y…

Ya tenemos piscina en casa!

Su padre, con la parsimonia que le caracteriza(los que lo conocéis sabréis que tengo más razón que un santo), se descojona mientras mira el estropicio que su micurria de 33 meses ha montado.

Y su madre – la menda – recoge el agua que da seis o siete pases de fregona.

Al menos la interfecta coge su fregona mini y recoge al lado de su madre… Por lo menos se siente responsable de la fechoría!

En estos momentos me acuerdo de alguien que me decía que tanto progreso no es bueno… XD

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Tejiendo la capa

Me escribía el otro día la fabulosa Isabell Pazos un cuento precioso sobre el Libemor, una capa invisible que los padres y familiares tejemos a nuestros hijos y, dependiendo de como lo hagamos, será más fuerte o menos lustrosa.

La metáfora del cuento es una buena manera de explicar que es lo que estamos dejando a nuestros niños para el día de mañana, aquellos en los que tendrán que valerse por sí mismos y ser independientes.

Mirando a cómo esta articulada la sociedad de hoy, y cómo pinta la del mañana, cualquier individuo puede verse desvalido si esta capa no está bien creada. Estamos en una estructura muy competitiva, hecha solo para los auto denominados “los mejores”, y cualquiera de nuestros hijos pueden verse fuera sin mucho esfuerzo.

Es por esto que nosotros la capa que tenemos que tejer debe ser doblemente resistente :), pero también debemos hacer a Silvia participe de su capa, de que también tiene que dar puntadas para fortalecerla, y ser la familia en conjunto los creadores de este entorno que favorezca su desarrollo como adulta el día de mañana.

Estábamos viendo ejemplos de personas con SD que manifiestan su mayoría de edad, que no deben tratarse les como a niños y que desean y exigen los mismos derechos que sus congéneres de la misma edad. Estas personas tienen una capa bien construida y resistente a todos los embates, o al menos a la mayoría de ellos.

Nosotros somos los que determinaremos el grosor, la calidad y hasta el color de esta Libemor, de este manto de seguridad -que no protección- que dé a nuestros hijos (con y sin discapacidad) la fuerza para dirigir su vida en el futuro.

Así me veis, tejiendo la capa. A veces con agujeros que tendrán que ser remendados, pero la crianza no es una máquina de tricotar, son dos agujas que de vez en cuando se saltan un punto.

Pero nadie ha pedido una capa perfecta 🙂