Sobre duelos y otras hierbas

Hace una semana que perdimos a nuestro hijo, y aunque era un pequeño embrión de 7 semanas, digan lo que digan yo he sentido esta pérdida con muchísima intensidad, lo he llorado, lo he despedido, y menos mal que no se me ha acercado ningun@ a decirme la chorrada de que era solo un embrión y todavía no era un ser humano, porque podría haberle soltado algo muy gordo. Y sin remilgos.

El duelo tras una pérdida perinatal es duro, y entre el final del año pasado y este he tenido que vivir dos, el mío propio y el de una amiga que ha sido mucho más terrible y cruel.

Este proceso es necesario para decir adiós a ese nuevo ser que iba a entrar en casa en el futuro, y hay que gestionarlo bien para que no se convierta en algo recurrente en la cabeza. En mi caso, tengo a Eloy y a mi ginecólogo que me ayudan y me han apoyado todo lo necesario, pero no siempre es así.

Una web que me encanta leer, una maternidad diferente, habla muy bien de este sentimiento, ya que la mamá que lo redacta perdió a su nena, y ha dedicado una seccion de su blog a cuando un bebé se va. La verdad es que también es ciertamente terapéútico viéndolo todo con perspectiva, por desgracia los abortos espontáneos existen pero no tienen por qué repetirse.

Así que, tras unos meses de espera, volveremos a transitar por Garbacilandia… algún ser malvado ha dicho que a lo mejor me salen trillizos, como así sea, se los voy a dejar ratitos los fines de semana!

Stay tuned…

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