Sobre duelos y otras hierbas

Hace una semana que perdimos a nuestro hijo, y aunque era un pequeño embrión de 7 semanas, digan lo que digan yo he sentido esta pérdida con muchísima intensidad, lo he llorado, lo he despedido, y menos mal que no se me ha acercado ningun@ a decirme la chorrada de que era solo un embrión y todavía no era un ser humano, porque podría haberle soltado algo muy gordo. Y sin remilgos.

El duelo tras una pérdida perinatal es duro, y entre el final del año pasado y este he tenido que vivir dos, el mío propio y el de una amiga que ha sido mucho más terrible y cruel.

Este proceso es necesario para decir adiós a ese nuevo ser que iba a entrar en casa en el futuro, y hay que gestionarlo bien para que no se convierta en algo recurrente en la cabeza. En mi caso, tengo a Eloy y a mi ginecólogo que me ayudan y me han apoyado todo lo necesario, pero no siempre es así.

Una web que me encanta leer, una maternidad diferente, habla muy bien de este sentimiento, ya que la mamá que lo redacta perdió a su nena, y ha dedicado una seccion de su blog a cuando un bebé se va. La verdad es que también es ciertamente terapéútico viéndolo todo con perspectiva, por desgracia los abortos espontáneos existen pero no tienen por qué repetirse.

Así que, tras unos meses de espera, volveremos a transitar por Garbacilandia… algún ser malvado ha dicho que a lo mejor me salen trillizos, como así sea, se los voy a dejar ratitos los fines de semana!

Stay tuned…

Querido garbancito (que nos has dejado)

Querido garbancito:

Ya le dije a tu papi que tu corazón latía con fuerza, que ese latido cardíaco prematuro era una buena señal…

Pero ese mismo latido se apagó la noche de reyes (o algún día después) y tras esperar a que se iniciara de nuevo… te fuiste.

No te voy a negar que estamos tristes, tristes por tu marcha, tristes por perder a nuestro nuevo miembro de la familia, por no poder compartir el cumpleaños con tu hermana mayor, por no pasar un verano de calores y barrigón pre-parto.

Pero, principalmente, estamos tristes porque eras nuestro garbancito. Y ya te queríamos un montón.

Te has marchado a la búsqueda de nuevas aventuras en Garbancilandia, y deseamos que las disfrutes y seas muy feliz allá donde te has ido.

Querido garbancito, siempre te tendremos en nuestros corazones, y serás parte de nuestra familia.

Te echaremos de menos

Tus papis

PD: Cuando llegues a Garbancilandia y te acomodes, dile a alguno de tus hermanitos si les apetece darse una vuelta por nuestra casa… que será bien recibido 🙂

El garbanzo

“Ahí está, mira como le late el corazón”, me decía la médico de urgencias mientras me hacía la primera eco del nuevo garbancit@ que viene a casa.

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E impresiona. Vaya si impresiona.

Nunca hemos negado que queríamos darle compañero de juegos a Silvia, y estamos muy felices porque haya ocurrido el milagro (para mi, la maternidad siempre me ha parecido un milagro de la naturaleza)

Ver al pixel que con el tiempo se irá convirtiendo en algo más grande aporta una emoción que no recordaba desde que veíamos al pixel silvia latiendo y haciéndose enorme.

Eso no quita que una no deje de estar medio acojonada, pero visto lo que hemos visto en estos dos años y medio… que nos quiten lo bailao y esperamos disfrutar tanto del embarazo como lo hicimos del de Silvia.

Una buena amiga, a raíz de un hecho horroroso que ha ocurrido recientemente, decía con buen criterio que nos venden la maternidad como algo precioso y maravilloso, casi el éxtasis hecho bebé. Y luego te encuentras con vómitos, triple screenings chungos, malformaciones, etc etc que convierten la experiencia en una pesadilla o en algo muchísimo peor como un duelo.

Pero , como siempre me digo, la vida está para vivirla, así que viviremos este garbanzo con mesura y alegría, viéndolo (esperamos!) crecer ecografía a ecografía. ¡A disfrutar!