Tiempo de cole

Silvia aún es pequeña para ir al cole, va a una guardería cercana a casa (donde no hay ningún otro niño con sd), donde la quieren y la respetan tal como es.

Posiblemente este sea su último año de guardería, o tal vez repita.

Y decimos repetir porque sabemos qué colegio queremos para ella, y en este cole se ingresa con 4 años.

Es un cole de educación especial, que ya conocemos, apoyamos y hemos formado parte de alguna de sus actividades, como Ilusionaria 3 o el desfile del día del síndrome de Down en la Renfe.

Os preguntaréis por qué queremos un colegio de educación especial para nuestra hija, ahora que existe la posibilidad de la inclusión en aula regular.

Cuando nos confirmaron el síndrome de Down de Silvia, lo primero que tuve claro fue que iría a integración, luego a su instituto y quién sabe si llegaría a la universidad… Es una idea de normalidad que nos creamos los padres, a la que tenemos derecho y que creo muy razonable y válida para nuestros hijos con trisomía.

Yo tenía esta idea clarísima, pero Eloy, por el sector donde trabaja, no la compartía conmigo.

En una cena con otras madres, conversamos sobre la integración o la educación especial en un colegio único en España. La conclusión que saqué de aquella cena fue que quería que Silvia aprendiera lo máximo, pero dentro de un orden funcional y con miras al futuro: no aprender a multiplicar sino a manejar una calculadora. No conocer los emperadores romanos pero sí el concepto del tiempo y que pueda situar las diferentes épocas históricas.

Al final, y tras muchas conversaciones con Eloy, con la familia, amigos, otros padres, etc. Nosotros lo tenemos claro: queremos que Silvia vaya a este centro de educación especial.

Este es nuestro deseo, pero no significa que no creamos en la integración de las personas con síndrome de Down en la escuela y la sociedad.

Si hubiera una educación basada en la inclusión de verdad, con unos apoyos reales, respetando la diversidad y el diferente aprendizaje de los alumnos… si se respetara el ratio por clase, si hubiera PTs y Logopedas en todos los centros (actualmente trabajan en varios colegios y no les da la vida )… si la educación secundaria estuviese pensada para incluir y no para expulsar al diferente y al que no se adapta a sus rígidos cánones… Silvia iría a educación regular.

Como no es así, y en Madrid hay un colegio especializado en SD, por supuesto intentaremos conseguir plaza en él y que Silvia se desarrolle con naturalidad, integrándola en otras actividades sociales en las que pueda estar con nenes de su edad sin síndrome.

Lo que más me duele es que, de conseguirlo, Silvia no podrá volver a la enseñanza regular en el futuro… pero si consigue mínimamente lo que hemos visto en adultos que conocemos y se han formado en este centro, nos daremos por satisfechos.

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