Por qué me gusta Glee


Los últimos cuatro meses de mi embarazo de Silvia, me despertaba a las cinco de la mañana y ya no podía dormir. Así que me dediqué a ver series, una detrás de otra… cayó de todo: The Vampire Diaries… Fringe… True Blood… y Glee.

Para los que no conozcáis la serie, Glee transcurre en un instituto típicamente americano, en el que un grupo de chavales forman un coro, algunos con muchísima ilusión y otros como “penitencia” o simplemente para destrozarlo por dentro.

Una de las grandes virtudes de Glee – además de ser divertidísima y de contar con actuaciones musicales muy competentes – es mostrar la realidad de la diversidad, pero no con bonitas palabras e ideales, sino con puros y duros hechos: cómo es la vida de estos chicos, sus aspiraciones, sus sueños, sus malos tragos y rabietas… pero siempre mostrándolos como seres humanos de verdad, no como cúmulo de bondades o de virtudes.

Glee hablaba de discapacitados, homosexualidad, etnias, religión, embarazos no previstos… en un entorno típicamente adolescente pero sin dejar de tocar ningún tema ni ponerle siempre la cara amable. Es una comedia pero con momentos muy agridulces, pero se agradecen para hacerte reflexionar.

Esta serie incorporó a Becky, que tenía síndrome de down, y lo hizo brillar, mostró que podía ser malvada, que podia poner zancadillas a los populares y que se podía enamorar de otra persona sin SD. De secundario se convirtió en un principal y la actriz que interpreta al personaje en un altavoz de los jóvenes y adultos con trisomía 21.

La falta de ese toque políticamente correcto que se suele emplear cuando entran en función minorías y discapacitados en los programas de tv hacen de Glee imprescindible y, en mi opinión, material ideal para hablar a los adolescentes sobre estos temas que deberían ser de orden público y se les deja de lado “por si vamos a molestar a alguien”. La única manera de hacer normal la discapacidad, racismo, homofobia, etc. es hablándolo de forma sencilla y sin astracanadas.

Por ejemplo, y haciendo (odiosas) comparaciones con la tele española, aquí nunca hubiera sido posible hacer Glee. O peor, hubieran llenado la serie de estereotipos llevados a la enésima potencia.

Desgraciadamente esta serie ha sido noticia recientemente por el suicidio de uno de los protagonistas, Cory Monthein, que interpretaba al chico más popular del instituto.

Viendo su previsible cancelación en breve (no creo que dure más de una temporada, y sobre todo tras el fallecimiento de Cory), yo me quedo con sus descacharrantes interpretaciones de Lady Gaga y Madonna, lo mala que es Sue Silvester (y su compinche Becky) y los comentarios sobre el pelo del director del coro, Mr. Shue -otro outsider, pero esta vez en versión adulta-

Os dejo con uno de los momentos preferidos: Artie, que no puede andar, lo que más desea en el mundo es bailar… y vaya si lo hace :)[youtube:http://youtu.be/0xGgioyYKJw%5D

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