Personalidad

Algo que me quedó bien claro de Silvia desde el día en que nació es que tiene

Personalidad

Como le digo a la gente que le cuento toda nuestra historia hasta hoy, Silvia nació berreando, a la semana estaba la tía con los ojos como platos mirando a todo cristo, si tenía hambre y nos despistábamos nos montaba una que no veas… Todo lo contrario a eso que tantas veces nos decían de los niños con SD “son buenos, cariñosos y no dan ruido”, aunque sí que es cierto que Silvia siempre ha sido buenísima, adaptable a todo y todos, y que duerme como una bendita.

Esto de la personalidad viene a que nos ha salido una nena callejera, día que no sale por la mañana y por la tarde, pollo asegurado. Ella necesita salir y que le de el aire, ver gente, saludar – cuando le apetece – o hacer pedorretas – idem -, quizás porque su madre era igual que ella de nena o porque, al vivir en pleno centro de Madrid, la estimulación es tan bestia que engancha.

Sin más, ayer nos encontramos por la calle Atocha a un señor desnudo y tapándose sus partes con algo parecido a un jamón… si nosotros nos quedamos ojipláticos, imaginad ella. Hubiera sido cómico que hubiese saludado al señor (o al jamón).

Así que poco a poco va cumpliéndose la maldición gitana que me echó mi madre cuando me contaba que, como no me gustaba la noche, tenían salir a las 2 de la mañana a darme vueltas por Sevilla en el 4L amarillo para conseguir dormirme… Dios mio, como sea la mitad que yo, podemos ir preparando el cargamento de tila…

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