El derecho a la vida (y como lo veo yo)

Desde que Silvia llegó a nuestra vida, parece que tenemos un imán para ver personas con discapacidad (o capacidades diferentes, como se prefiera)

…. o quizás, siempre estaban ahí, pero los humanos solemos tener una rara habilidad para no ver lo que nos asusta, lo que no comprendemos ni entendemos.

Sinceramente, nunca me había puesto en la tesitura de qué iba a pasar si tenía un hijo supuestamente no perfecto .

Y no hablo de una discapacidad como la de Silvia – que posiblemente le imposibilitará para conseguir x cosas pero conseguirá miles más -, sino una discapacidad de las que podríamos definir como de las “gordas”

¿Tiene el veinteañero paralítico cerebral – que hemos visto esta mañana de camino a la guardería – derecho a vivir? Según muchos, dirían que para estar en una silla, sin poder decir casi nada, sin poder estudiar, ni trabajar, ni tener una vida previsiblemente plena…

Pero lo ves y ves que tiene una posición en la sociedad, su posición. El no ha elegido nacer así, porque puede haber tenido esta discapacidad por una mala maniobra de parto, una enfermedad, o sencillamente, porque fue concebido de esta manera.

No le ves mal y apenado, le ves con su hermana, saludando a otro chico de su edad, que le da un abrazo, le dice cuatro chorradas de colegas, y se van de paseo los tres, intercambiéndose quién empuja la silla pero haciéndolo con igual cariño.

Muchos dicen… eso no es vida, es una losa para la familia… pero hay familias que deciden que eso no es una losa, sino un camino que se les presenta y hay que recorrer, con sus sinsabores pero sin acritud y con miles de buenos momentos.

Otras familias sí lo ven como una losa, pero, y por lo que Eloy siempre me cuenta, siempre hay algo más… algo que se ha quebrado con la llegada de una característica no esperada, y que estaba antes, imperceptible pero ahí estaba…

Entonces, ¿cómo me posiciono, en contra o a favor del derecho a la vida?

Yo creo en una información real y poco sesgada, pero también en que, si hay familias que deciden desconectar a ese futuro miembro que ya no es aceptado, pueda hacerse bajo control médico. Lo que sí no estoy de acuerdo es que, como norma, se haga porque sí, con mis impuestos, y en clínicas privadas.

Sí me gustaría creer en una tercera vía, una vía que facilite el nacimiento de ese niño y que haya una gestión rápida de su adopción. Posiblemente sea una vía mercantilista (estilo eeuu), pero hay familias que aceptarían con los brazos abiertos a ese nuevo ser.

Todos tenemos un puesto, un lugar en el entorno. Antes no me lo imaginaba sin personas extraordinarias(porque son diferentes a nosotros los ordinarios), y desde que Silvia está con nosotros, en esta foto no pueden faltar.

O mejor dicho, no deben faltar para que la foto sea la que es, no la foto perfecta que muchos nos venden de una sociedad donde todos son rubios, guapos y fuertes.

Tengo que volver a leer “un mundo feliz” de Aldous Huxley…