Clientes Satisfechos

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Un comentario que hicimos varios en la reunión a la que nos invitó la Fundacion Alain Afflelou para presentarnos el proyecto Los peces no se mojan fue que, cuanto mejor fuera el trato que nos dieran tanto a la persona con Síndrome de Down como a sus familiares, más compraríamos y mejores clientes seríamos.

Esta reflexión hoy la he vuelto a hacer comprando en un supermercado que acaban de abrir cerca de casa. La cajera le ha dicho cuatro monadas a Silvia, y luego me ha comentado que su peque tiene autismo. Después, pues lo de siempre, que está sanita, que va a atención temprana y blablabla.

Posiblemente esta persona me ha tratado de igual porque vive en sus carnes una situación parecida, pero me hace pensar cuán importante es la imagen que da una empresa hacia sus clientes, y que por pequeños gestos tu actitud varía de un comercio a otro.

En muchas ocasiones he tenido que aguantar miradas lastimeras, de las típicas de “menuda la que les ha caído”, y ciertamente, ese comercio no lo he vuelto a pisar.

Aún recuerdo cuando me dijo la dependienta de una tienda de artículos de bebé que me compadecía porque me había tocado un sidecar (porque llevaría a Silvia siempre a la espalda) y que se me olvidara que iba a aprender a leer y escribir. Esto, sin anestesia y con mi bebé de 3 meses en los brazos.

Eliana Tardío lo dice claramente en su web(y yo estoy totalmente de acuerdo con ella), las personas con discapacidad y sus familiares somos, aparte de humanos, clientes. Y no necesitamos que nos hagan la pelota ni que nos digan el rollo de Pablo Pineda y la universidad, pero sí que nos traten con respeto y un poco de empatía.

Yo tengo claro que ese supermercado va a ser mi centro de compra de referencia, junto a otras empresas que cuentan con mi hija como futura clienta.

Estoy segura que, si todos los implicados compráramos donde se nos respete, algunas empresas actuarían de forma diferente.

PD: Y seguimos en la campaña “fuera pañal”… hoy dos pises en el orinal!!!!!

Hagamos pis

Desde hace unos veinte días, estábamos viendo que Silvia escuchaba caer el agua del baño y era quitarle el pañal y hacerse pis en la bañera, causa efecto total.

Así que hemos probado a ponerle el orinal, y bingo, y esta vez sin que escuchara el agua correr! La hemos puesto antes del baño, hemos hecho onomatopeyas de pissss, y tras unos segundos de quejidos(supongo que por lo raro de escuchar el pis cayendo a un sitio desconocido) … Pis en el orinal!

Seguiremos probando, a ver que tal!

En tránsito

Una de las cosas que más hago en mi vida laboral es estar en tránsito: en aeropuertos(como ahora), en trenes, esperando el comienzo de las reuniones…

Con Silvia siento lo mismo; estamos en tránsito a algo, no se a que, pero si que lo siento así. No es un bebe pero tampoco la veo niña, ya que no anda sólita aún (si que rodea sofás y muebles dando pasos laterales agarrada a donde sea); no habla pero si tiene un vocabulario propio con el que se comunica muy bien y compone alguna frase que otra (“agua papa”… “Papa ñam”…); no tiene las destrezas de una nena de su edad – motricidad fina, por ejemplo – pero hay otras que si tiene muy desarrolladas(el área social, por ejemplo)

A veces una se desespera, pero, como en mis viajes, siempre llegamos al destino 🙂