La vida sigue igual

El otro día, me preguntaron qué había cambiado en mi vida desde que nació Silvia, porque claro, según los comunes de los mortales nuestra vida tenía que haber cambiado por completo.

Yo respondí que no había cambiado mucho, salvo que voy menos al cine, pero que viendo el precio al que han puesto las entradas posiblemente hubiera ido menos de todas todas. Pero el resto:

Sigo trabajando : Trabajo en una multinacional, en un puesto comercial, con viajes por España y también ocasionalmente al extranjero. Me organizo con su papi cuando duermo fuera (que normalmente es una/dos noches por semana)

Salimos a comer y a cenar: Sí que es cierto que, cuando Silvia era pequeñita, salíamos mucho a cenar con ella, para presentarla a todos los amigos. Ahora salimos más a comer, y sí salimos a cenar solitos de vez en cuando.

Voy de tiendas: Uno de los placeres que disfruto con mi hija es salir los sábados a pasear y ver tiendas. Dejamos a su papi tranquilo para que dedique su tiempo a lo que prefiera. Silvia se lo pasa pipa, aunque ahora tengo que tener cuidado porque coge todo lo que se pone a su alcance!

Mantengo los mismos amigos de siempre: Siempre lo he dicho, hemos tenido mucha suerte porque sabemos de casos en que no. Silvia fue recibida como si no hubiera tenido cromosoma extra. Es decir, cuando quedamos con nuestras amistades, Silvia desaparece y aparece en unos u otros brazos.

Mantengo mis aspiraciones: Quiero seguir creciendo personal y profesionalmente, quiero seguir formándome, aprendiendo, ilusionarme. Eso sí, tener un hijo con una discapacidad es un Master. Y de los gordos!

Somos felices: o al menos, trabajamos para serlo mucho más!

Cambia la vida un hijo? Por supuesto! cambia tus prioridades y tus horarios, cambias cosas básicas y cosas superfluas. Pero cambia porque ha nacido tu hijo, no porque tenga sindrome de down.

Feliz viernes!