Saber Perdonar

Siempre he dicho que el dolor más profundo que tengo es la noche del nacimiento de Silvia y cómo se lo comunicó a su papi la pediatra que me asistió al parto.

Un dolor lacerante, una puñalada a nuestra idea de hija, un mazazo a nuestra idea de padres….

No nos preocupamos por Silvia, sino por la Silvia que la pediatra nos describía: enfermedad, retraso, discapacidad…

Pero, y como bien me enseñan los nuevos compañer@s de este paseo llamado vida, hay que saber perdonar.

No hay que disculpar, es una profesional médico y debería estar actualizada. Pero hay que saber perdonarla, enseñarle cómo es Silva, lo rica que está, lo besuqueable que es, lo comestible que está mi niña…

Hay que perdonar la ignorancia, el creer que todos somos iguales y reparar la mala noche que pasó mi marido y hacer ver que esto no puede volver a ocurrir, que como padres merecemos información pero no predicción.

Nos falta cerrar el círculo. Ya os diremos cómo lo vamos a hacer 😉

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