Habilidades sociales en la persona con discapacidad.


Buenas a todos y a todas.

Ayer, estuve en una jornada organizada por la fundación Talita Madrid cuyo tema era las habilidades sociales en las personas con discapacidad. La experiencia fue de lo más interesante, tanto por los contenidos que se trataron, como por la gente que acudió.

En esta primera entrada, escribiré algunos apuntes cogidos de la ponencia de María Victoria Troncoso. Espero que os gusten 🙂

Primero, dos ideas para abrir boca:

1- Las habilidades sociales son más importantes para integrarse en la sociedad que saber multiplicar o dividir, así que cuidado con los contenidos que enseñamos a nuestros hijos porque quizá haya que seleccionar los que realmente les van a ser de utilidad.

2- A menudo medicalizamos la discapacidad, añadiendo el sufijo “terapia” a todas las actividades que realizan nuestros niños. Así, llamamos “musicoterapia” a sus clases de música, “arteterapia” a sus clases de dibujo, etc.

Ponencia de María Victoria Troncoso.

¿Por qué reaccionamos como lo hacemos ante los diferentes estímulos?

-Debido a nuestra genética: cosas que nos vienen dadas y que solo las podemos desarrollar hasta cierto límite.

-Debido al  ambiente en el que nos desarrollamos, entendiendo “ambiente” en un sentido amplio como:

-El cariño con que nos acogen en nuestra familia.

-Los cuidados médicos que nos proporcionan.

-Las relaciones que establecemos con los demás.

Dentro del marco potencial que nos dicta la genética, en un ambiente adecuado, podemos llegar a nuestro máximo potencial.

-La información sobre el SD que se estudia en la facultad de medicina proviene de estadísticas de niños con SD internados en instituciones en las que el ambiente era muy negativo. Más tarde, se demostró que esos mismos niños, en un ambiente adecuado, llegaban muchísimo más lejos.

-Algunos sostienen que no es bueno “estimular tanto” a las personas con SD ya que si “están mejor” también serán capaces de reconocer sus limitaciones y sufrirán por ello. Si bien es cierto que, cuanto mayor sea su percepción de la realidad, más percibirán su sufrimiento y el de otros, también disfrutarán con mayor intensidad de los distintos matices que ofrece la vida: poesía, teatro, música, literatura, etc.

En los últimos 30 años, desde el punto de vista sanitario se ha avanzado mucho: Antes a menudo se desaconsejaba a los padres operar a sus hijos con SD o someterles a determinados tratamientos médicos. Ahora no se escatiman esfuerzos para operar de cardiopatías, corregir posibles dificultades auditivas, visuales , etc.

Respecto al concepto de integración, debemos pensar que todas las personas, por el hecho de nacer, son miembros de la sociedad y que, por tanto, a todos debemos hacerles un hueco porque pertenecen a nuestra misma especie, sin importar sus capacidades.

En estos últimos 30 años, las personas con SD han cambiado mucho gracias a la modificación de su ambiente. Hoy, si se hacen las cosas bien, el 70-80% aprenden a leer.

En cuanto a fomentar sus HHSS, se trata de que la sociedad vea agradable la convivencia con estas personas. Cuando una persona con SD mete la pata, toda la sociedad se le echa encima y después, generalizan de forma negativa: “todos los SD son iguales, no saben comportarse, etc.”

Como padres, tenemos que tener criterios claros para educar  y para dar ejemplo de conductas amables y positivas.

-Debemos tener mucho cuidado con la TV y los modelos que trasmite (por ejemplo los mundos irreales que aparecen en los culebrones) pues son muy perjudiciales para las personas con SD que no saben diferenciar la realidad de la ficción.

¿Qué es la normalidad? La norma es que todos pertenecemos a la especie humana pero después, todos somos diferentes.

Actualmente, aunque se ha mejorado mucho con respecto al tratamiento de las personas con SD, también existen aspectos negativos que hay que tener en cuenta:

-Exceso de terapias y de actividad, cuando lo que les va mejor es la calma, la serenidad. Además, la convivencia con la persona con SD es mucho más larga que la atención temprana y, a menudo, los padres invierten mucho dinero y tiempo en esa primera etapa de la vida, descuidando el resto y cuando sus hijos son adultos, ya llegan cansados. Corremos demasiado y nos desgastamos económicamente y anímicamente en la etapa de atención temprana, cuando el trabajo con una persona con SD es una maratón para toda la vida. Es mejor ir despacio, sin prisa pero sin pausa.

-Exceso de atención a las personas con SD: premios por logros inmerecidos, excesiva atención en detrimento de los otros hermanos (lo que produce situaciones de celos)

-Sobreprotección y falta de límites por parte de los padres.

-Exceso de información que luego no se asimila ni reflexiona, etc. (vivimos en un mundo en el que constantemente fluye un torrente excesivo de información que luego no es contrastada y tampoco nos da tiempo a asimilarla)

-Se da mucha importancia a la TV o a los juegos de ordenador como herramientas de aprendizaje, pero poca a los juegos de mesa o a las actividades comunes entre padres e hijos, cuando éstas son las más importantes.

-Hay que utilizar el sentido común en la programación curricular de una persona con SD. Es más importante que aprenda el concepto de multiplicación que a multiplicar (que para eso está la calculadora)

-Con el amor no basta. Es necesario que los padres aprendan técnicas de los profesionales. Para ello, es muy conveniente que siempre haya una buena coordinación entre familia y profesional.

-Cuando surge un problema y no se interviene para arreglarlo, siempre va a peor y se cronifica.

-A los 6-7 años, se produce una etapa crítica en los niños con SD. Aún no son conscientes de su discapacidad, pero ya saben que son diferentes a los demás. Es entonces cuando hay que empezar a hablarles de forma natural de que tienen SD.

Los padres deben cultivar:

-Más estrategias educativas.

-Más conocimiento de la psicología evolutiva.

-El ser modelos para sus hijos: reforzar las actividades que los profesionales hacen con ellos.

-Realismo positivo: no hay que sembrar expectativas infundadas (mi hijo va a ir a la universidad) pero, a la vez, hay que ser positivo sobre los logros que nuestros hijos pueden alcanzar.

-Confianza: en uno mismo y en el niño.

-Entusiasmo (siempre hay que tenerlo pase lo que pase)

-Paciencia activa (pero interviniendo con él)

-Serenidad (unida al enfoque positivo y al buen humor)

El respeto hacia las personas debe ser incondicional. Supone tratarlas conforme a su edad y a sus características, aceptarlas como son y no como nos gustaría que fueran.

“Porque te quiero mucho, he aprendido a aceptarte como eres”

-Las personas con SD son menos hábiles expresando sus emociones, sobre todo las negativas (éstas últimas, por falta de costumbre)  Por ello, hay que saber detectar sus reacciones a distintas circunstancias. Por ejemplo, ante el duelo de un familiar, puede darse una depresión si no la detectamos a tiempo. Lo mismo pasa con el cansancio. Ellos no nos dicen que se cansan de tanta actividad: somos nosotros los que tenemos que detectarlo.

Nuestro hijo debe poder percibir de nosotros un: “Qué bien que existas, qué bien estoy contigo, qué bien que seas tú”

El respeto con que los tratamos será el que ellos tengan con los demás.

Respecto a la sexualidad, las personas con SD deben saber y conocer la fisiología y la anatomía con nombres claros y precisos (nada de eufemismos)

Deben aprender que no pueden tocar ni ser tocados por cualquiera. Se trata de inculcarles el respeto a uno mismo y a los demás porque luego no son capaces de distinguir bien. En este sentido, los modelos que perciben a través de la TV y los medios de comunicación, son nefastos.

Pasada la etapa de adolescencia (que es más duradera en las personas con SD) el la vida adulta, las personas con SD no muestran comportamientos tan sexualizados como el resto de la población. Para ellos, tener una relación sentimental satisfactoria puede significar ver una película cogidos de la mano, por ejemplo.

 

 

 

 

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3 comentarios en “Habilidades sociales en la persona con discapacidad.

  1. Maria San Roman dijo:

    Gracias Eloy, muy buen resumen. No me pude quedar a la última sesión, así que espero que nos vayas contando lo que falta! Y me quedé sin el regalo…

  2. deinqaal dijo:

    Me alegra que te haya gustado. En cuanto pueda, colgaré el resto de mis “apuntes” El regalo fue algo simbólico pero muy bonito.
    Gracias a ti por leer nuestro blog.

    Un beso,

    Eloy

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