Buffff…

Hay días en los que los sentimientos se enfrentan unos frente a los otros.

Ayer estuvimos con una familia que teníamos ganas de conocer, con un hijo con Síndrome de Down ya adulto.

Para los días de fiesta quiero yo la felicidad que despedía ese chico.

Pero claro, cuando volvía a casa, me asaltaban los pensamientos y me puse triste, muy triste…

Y la tristeza me volvió hoy, aunque lo bueno fue que era la mecha con la que prender la conversación.

Al final, lo que hablaba con Begoña, con Eloy, con Noemi… tengo que cambiar el chip y vivir el día a día. Lo importante es lo que hará Silvia a los 5 meses, no a los 5 años. Y qué te digo de pensar qué va a hacer cuando tenga 18.

Si es que no se puede ser una prisillas…

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