Perder la verguenza

Hoy, mientras esperaba a Eloy para entrar a la sesión de estimulación, entraba en la fundación una mamá con otro carrito de bebé.

Me he quitado todas las vergüenzas de hablar con una desconocida y nos hemos presentado Silvia y yo a esta mami, que curiosamente se llama como yo y su nena, con 1 mes más que Silvia, se llama Sara y es guapísima.

Ya me aconsejó Isabell (que su blog es para mí de lectura obligada) que, cada vez que viera una mamá con un peque con síndrome de Down, hablara con ella, que así podría ver que no estoy sola y comentar temas comunes.

Ha sido un gustazo!

Después ya han venido más niños y niñas grandes, algunos papis se han acercado a ver a Silvia y a decirnos lo bonita que está – eso ya lo sabemos nosotros 😉 – y hemos conocido a Jan y a su mamá.

El tío es un figura, no ha dejado de reírse todo el rato que le hemos dicho monerías… y me da la sensación de que su mamá se ha emocionado un poquito cuando ha cogido a Silvia y ha recordado cuando Jan era un bebé.

Al final el día se ha tornado luminoso!

PD: por votación popular, pongo la foto de Silvia durmiendo. Amanece así día sí, día también 🙂

La agenda de una ministra

Una de las cosas que más me fastidian es el magreo que le están dando a esta pobre.

Hoy le han hecho tres ecografías, todo normal, pero joder… con 2 meses ya le han hecho ecos, ecocardiograma, le han puesto suero, la han tenido en incubadora y cuna controlada…

Ya sé que es por su bien, a más control menos preocupaciones el día de mañana… pero joder jode un montón.

Hoy me he levantado malhablada…