El estamento médico

Como alguno sabe, en estos casi 2 meses desde que naciera Silvia, nos hemos encontrado con médicos estupendos y otros que necesitan algo llamado “inteligencia emocional” – o directamente educación –

Yo sé que Silvia tiene Síndrome de Down, pero hay formas y formas. Y con nosotros nos han dicho barbaridades de todos los colores.

Ayer Silvia conoció a un SEÑOR (así, en grande) que le hizo un examen con cariño y profesionalidad y que me dijo directamente “es un down ” prácticamente sin ver el cariotipo, porque tiene unos rasgos clave.

Este pediatra lo conocemos desde hace casi 20 años, es una eminencia en su campo pero ya le toca la jubilación – aunque dudo que pare mucho tiempo quieto, es una persona inquieta y activa mentalmente 🙂 –

Pero le explicó a mi padre – que es el que peor lo lleva, sin duda – lo que Silvia es, lo que va a necesitar y que llegue al límite que ella quiera. Como bien le decía, lo que hay que conseguir con ella es que tenga calidad de vida (más relativo a su salud que a otra cosa) y autonomía (la que queremos para todos nuestros hijos, con y sin SD)

Como me decía, la niña es un terremoto, está fenomenal (tiene una hernia umbilical, pero eso es una “chuminá” – palabras textuales -), y que mucha estimulación y atención, que se nos va a poner hecha una fiera.

Así que muchísimas gracias Don Ignacio, por darnos el trato que siempre nos ha brindado. Y aquí tiene una amiga y una nena que seguro le va a adorar cada vez que la vea, con una cervecita en la mano 🙂

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